domingo, febrero 12, 2023

Ahora es el momento de impulsar la formalización laboral en América Latina y el Caribe

 



Para impulsar el crecimiento inclusivo en la pospandemia en América Latina y el Caribe (ALC) es urgente disminuir la informalidad. Esto porque una mayor formalidad laboral mejorará la focalización de las transferencias y de los ingresos del gobierno, aumentando la productividad y disminuyendo la pobreza.

Atacar la informalidad es una tarea primordial en ALC, ya que es una de las regiones con mayor tasa de informalidad laboral del mundo. Previo al inicio de la pandemia, entre el 50 y 60% de los trabajadores de la región (alrededor de 150 millones) tenía un empleo informal. Solo África Subsahariana tenía una tasa de informalidad mayor (Figura 1). Aún en los países de menor informalidad, como Chile, Uruguay o Bahamas, la informalidad rondaba el 30% (Figura 2), lo que equivalía a más del doble de la informalidad de Europa Occidental y del Sur (14,3%).
Figura 1: Empleo informal como porcentaje del empleo total 2016


Fuente: Elaboración propia con datos de la OIT

La pandemia del COVID-19 ha exacerbado el problema de la informalidad en la región, ya que la misma redujo el empleo total y se espera que la mayor parte de la recuperación del empleo se produzca principalmente a través de los empleos informales. Por lo tanto, hoy más que nunca es un momento crucial para proponer reformas que fomenten la recuperación del empleo formal en América Latina y el Caribe. Estas reformas deben prestar particular atención a los trabajadores de bajos ingresos, ya que la informalidad afecta más fuertemente a este grupo de trabajadores. En ALC, la informalidad laboral en el decil de ingresos más pobre alcanza al 80% de los trabajadores (Figura 2).

Figura 2: Trabajadores asalariados y autónomos no cotizantes en América Latina, por quintil de ingresos totales (% del total de trabajadores asalariados), 2018*


Nota: *Chile y Surinam (2017), Bahamas y Nicaragua (2014) y Haití (2012). Fuente: Elaboración propia basada en datos del BID/ SIMS, 2020.
Razones que explican la informalidad



Si bien existen diversos factores que influyen sobre la informalidad, son tres las razones principales que explican la alta informalidad en ALC. La primera razón es el bajo nivel y la deficiente calidad del capital humano de los más pobres, lo que dificulta su entrada en el mercado laboral formal.

La segunda razón corresponde a los altos costos laborales no salariales en el mercado laboral formal, que desalientan la contratación formal de trabajadores. Ejemplos de estos altos costos son el alto nivel de contribuciones obligatorias a la seguridad social y otros impuestos a la nómina, que equivalen a entre un 11% y un 48% de los salarios (27.3% en promedio[1]). Países que redujeron estos costos laborales no salariales tuvieron impactos positivos en la formalidad. Por ejemplo, Colombia logró aumentar el empleo formal en un 18%[2] al implementar una reforma tributaria en 2012 que redujo los impuestos a la nómina en casi 50%.

La tercera razón se relaciona con los programas de protección social para los trabajadores del sector informal. Estos programas, muy bien intencionados, fueron creados para cerrar una importante brecha de acceso a la seguridad social tradicional, la cual sólo estaba habilitada para los trabajadores formales. Muchos de estos sistemas fueron creados en los años 90 como programas sociales no contributivos, como los programas de transferencia monetaria Progresa en México y el Bolsa Familia en Brasil.

Si bien estos programas tuvieron un efecto positivo en la reducción del nivel de pobreza y desigualdad, el efecto que tuvieron sobre el empleo formal fue negativo. Esto se debe a que estos programas suelen generar un incentivo a la informalidad, ya que los beneficiarios de estos programas tienen poco interés de entrar el mercado formal de trabajo, dado que suelen ser excluidos del programa al obtener un empleo formal. De esta forma, la formalidad implica un impuesto implícito del 100% sobre los beneficios sociales.

Varios estudios empíricos corroboran el efecto negativo de este “impuesto” al trabajo incluidos en los programas sociales tradicionales. En el caso de los países desarrollados, donde la informalidad es muy baja, los programas de asistencia social mostraron tener un efecto nocivo sobre la participación en el mercado laboral. Es decir, en las decisiones de las personas de trabajar o no trabajar. En los países de ALC, donde la informalidad es elevada, una literatura reciente muestra que el impacto de los programas no contributivos sobre el empleo no se dio tanto en la decisión de trabajar o no trabajar, sino más bien en la decisión de trabajar formal o informalmente[3]. Por ejemplo, la introducción del programa no contributivo Asignaciones Familiares (AFAM) en Uruguay provocó una caída del empleo formal en unos 8 puntos porcentuales debido, en mayor medida (unos dos tercios), a un aumento del empleo informal[4].
Alternativas a los programas sociales no contributivos: El impuesto negativo a la renta

Dado que la principal crítica a los programas sociales que actualmente existen en ALC es que vuelven más atractivo el trabajo informal; el gran reto de la política pública y fiscal en la región es encontrar sistemas alternativos con los menores efectos colaterales y desincentivos a la formalidad posibles. Asimismo, dada la fragilidad fiscal de la región, es importante que estos sistemas alternativos tengan costos fiscales similares a los programas sociales actuales a fin de no generar presiones fiscales adicionales. También es importante que conlleven al menos el mismo nivel de disminución de la pobreza que los programas sociales existentes, para no revertir los logros en este frente.

En la identificación de estos sistemas alternativos, es importante reconocer que cualquier programa social que apunte a la redistribución generará desincentivos al trabajo. Sin embargo, no todas las alternativas son igualmente distorsionantes. Existen alternativas, como el Impuesto Negativo a la Renta (NIT, en su sigla en inglés para Negative Income Tax) o los programas de Créditos Fiscales para el Ingreso al Trabajo (como el Earned Income Tax Credit (EITC) de Estados Unidos), que generan menores distorsiones que los programas sociales no contributivos tradicionales.

Creemos que el NIT y el EITC pueden ser alternativas viables para la región, ya que en contextos de alta informalidad como los de ALC, lo deseable es contar con programas de asistencia al trabajo formal (“formal workfare”) que premien a los que trabajan formalmente, en lugar de programas de asistencia social (“welfare”), que castiguen a los que trabajan formalmente. El secreto de estos sistemas del tipo “formal workfare” es que la recompensa total por trabajar formalmente (ingreso por trabajo formal más las transferencias del gobierno) siempre aumenta a medida que se incrementan los ingresos laborales formales del trabajador.

Uno de estos sistemas de formal workfare es el NIT. En este sistema, los beneficiarios del programa reciben un nivel de ingreso mínimo que se otorga a las personas que no trabajan o que lo hacen informalmente. La principal diferencia entre un NIT y los programas de apoyos sociales tradicionales es que cuando un individuo dentro de este sistema consigue un empleo formal, el beneficio no cae a cero, sino que disminuye gradualmente a medida que se incrementan sus ingresos laborales. Así, dentro de este esquema, un individuo que consigue un empleo formal tendría una reducción de la transferencia de, por ejemplo, solo un 50%, lo que haría su nivel de ingreso neto ser siempre mayor cuando se trabaja formalmente, premiando la formalidad. A medida que el individuo gana más con el trabajo, la prestación se va retirando gradualmente, hasta que el beneficiario empieza a tributar sobre sus ingresos laborales.

Un ejemplo numérico resulta útil para mostrar los beneficios de este esquema en materia de formalidad. Supongamos que un esquema NIT da una renta garantizada de $2.000 a los no trabajadores. Si los beneficios del NIT decrecen a una tasa 50% de los ingresos laborales, cualquier persona con un ingreso inferior a $4.000 trabajando formalmente recibiría un NIT entre $1 y $2.000[5]. Si la persona gana $1.000 trabajando formalmente, el beneficio recibido por el NIT sería de $1.500 ($2.000 – 50%*$1.000) y su ingreso neto sería ahora de $2.500. Si esta misma persona decide trabajar menos, y ganar $500, por ejemplo, el NIT recibido sería de $1.750 ($2.000 – 50%*$500) una cantidad mayor, pero su ingreso neto total sería de $2.250, por lo que la recompensa total al trabajo disminuye si esta persona decide trabajar menos.

Programa de crédito fiscal por ingreso al trabajo

La propuesta inicial de impuesto negativo sobre la renta fue la que inspiró el exitoso programa de Crédito Impositivo por Ingreso del Trabajo introducido en Estados Unidos en 1975. El EITC si bien sigue la misma filosofía del NIT, se diferencia de este en que, para niveles bajos de ingresos laborales, la transferencia que se recibe el trabajador del gobierno aumenta a medida que se incrementa el ingreso laboral. Para mayores niveles de ingresos estas transferencias dejan de crecer, para eventualmente comenzar a decrecer y volverse cero.

El EITC se ha convertido en la política pro-empleo y contra la pobreza que más ha crecido y que más beneficiarios ha incluido en Estados Unidos, llegando a unos 28 millones de trabajadores. A pesar de la relativamente amplia cobertura de este programa, su costo es bajo. El presupuesto del EITC alcanzó los 64.900 millones de dólares en 2018, lo que corresponde al 0,32% del PIB de Estados Unidos.

Existe un consenso abrumador en la literatura de que el EITC presenta muchos efectos positivos. Entre estos efectos se encuentra que el programa eleva la participación en la fuerza laboral, particularmente para las madres solteras, grupo que previamente enfrentaba los mayores desincentivos al trabajo[6]. También existen efectos positivos en reducción de la pobreza, ya que el programa recompensa el trabajo y complementa los ingresos de los trabajadores con salarios bajos.

Estudios estiman que en 2018 el EITC sacó a unas 5,6 millones de personas de la pobreza, incluidos unos 3 millones de niños. Otro efecto importante, muy relevante para ALC, es que aumentos del 10% en el EITC llevaron a una disminución de la participación de los hombres en el sector informal de entre 5,8 y 7,3 puntos porcentuales, a pesar de no ser el aumento de la formalidad uno de los objetivos del EITC en Estados Unidos y otros países desarrollados[7].

En América Latina, dada la baja tasa de empleo formal para los más pobres, el EITC es ideal. Esto porque genera un amplio subsidio al trabajador más pobre -con créditos impositivos reembolsables con el proviso de que el empleo sea formal. Este programa también podría fácilmente complementarse, al menos inicialmente, con subsidios a la demanda de las firmas, creando incentivos para generar mayor demanda de trabajos formales. Esta complementación con subsidios a la demanda puede ser importante, ya que la demanda de trabajadores de bajas habilidades, y por ende bajos ingresos, tiende a ser escasa.

Además de estas claras ventajas en el aumento del empleo formal, sistemas como el EITC y el NIT tienen otras bondades que vale la pena destacar. Una de estas bondades es la disminución de la dependencia y la estigmatización en comparación con los sistemas sociales tradicionales. Esto se debe a que los beneficios de estos programas se otorgan dentro del sistema de impuesto sobre la renta. Esto lleva a que la gestión de estos programas está a cargo de las administraciones tributarias, lo que ayuda también a reducir significativamente los costos administrativos de estos programas. Por ejemplo, en Estados Unidos, el costo administrativo del EITC es un 0,5% del beneficio, mientras que los costos administrativos de la asistencia social tradicional suelen alcanzar hasta el 16% de las prestaciones[8].

Otras bondades del EITC y del NIT es que hacen más progresivo el impuesto sobre la renta, ya que incorporan a los deciles más bajos de la distribución de ingreso a los afectados por el impuesto, los cuales presentan tasas negativas (subsidios salariales). Otra ventaja es que los beneficios de estos programas son automáticos y dejan poco margen para la manipulación de las condiciones de elegibilidad, ‒con lo cual‒ la recepción de la transferencia no estaría vinculada a la voluntad de los políticos. Esto hace que el NIT y el EITC sean menos susceptibles a distintas formas de intercambio clientelista que podrían existir para las transferencias monetarias condicionadas.
Exploraciones para un NIT en América Latina y el Caribe: Las mujeres más beneficiadas


Como consecuencia de todas las ventajas mencionadas anteriormente, varios países han implementado programas de crédito impositivo reembolsable a los ingresos del trabajo, existiendo actualmente en al menos 18 países desarrollados, entre ellos: Canadá, Nueva Zelanda, Reino Unido, Suecia y Corea, con presupuestos que van desde el 0,3 al 2,1% del PIB. Estos programas presentan algunas variantes interesantes entre países, como otorgarlos en base a los ingresos individuales y no familiares; o con mayor o menor incidencia de los hijos en el monto; o con mayor o menor exigencia de horas trabajadas. Esta variedad de casos, que ha ido cambiando con la experiencia, presenta varias alternativas y lecciones aprendidas que pueden adaptarse a las diferentes realidades de los países de ALC.

Dadas las bondades del NIT y del EITC, es importante explorar los posibles efectos y costos de su implementación en países de ALC. Estas exploraciones son importantes, ya que alternativas como el Ingreso Básico Universal (UBI) serían prohibitivamente caras para ALC, a menos que se acompañen de profundos recortes en el resto de la red de seguridad y otros gastos públicos. En ALC (población: 650 millones), un UBI de sólo 3,2 dólares al día o 96 dólares al mes costaría alrededor de 748.000 millones de dólares al año, lo que supone aproximadamente el 60% del gasto público federal, de alrededor del 24% del PIB. En lugar de dar a todo el mundo 96 dólares al mes, un programa NIT con una tasa del 50% sobre las prestaciones ofrecería transferencias sólo a las personas cuyos ingresos mensuales fueran inferiores a 192 dólares, lo que supondría una mera fracción del coste de un UBI.

Para explorar los posibles impactos de la introducción de un NIT en los países de la región, realizamos simulaciones utilizando datos de encuestas de ingresos y gastos de Argentina, Colombia, Uruguay, Brasil y México. Los ejercicios realizados asumen la implementación de un NIT de una tasa del 50%, manteniendo un ingreso mínimo garantizado para el primer quintil similar al que otorga el programa de transferencia condicionada de cada país. El NIT empieza a operar para el segundo quintil permitiendo a esos trabajadores informales que antes recibían la transferencia condicionada, empezar a obtener un beneficio mayor siempre que se formalicen. Para hacer los resultados comparables entre países, se asume que cada uno destina un mismo presupuesto moderado de 0,5% del PIB.

Los resultados de los ejercicios indican que con la introducción de un NIT con las características mencionadas se podría alcanzar una potencial tasa de formalización del 57% entre los asalariados informales sólo del segundo quintil[9]. Esto equivale a 6,3 millones de trabajadores que pasarían del sector informal al formal en estos cinco países[10] (Figura 3). Además, siendo las mujeres uno de los grupos más perjudicados por la pandemia, este sistema las beneficia especialmente ya que, en todos los países simulados, la tasa potencial de formalización de las mujeres es mayor que la de los hombres. Del promedio de formalización 57%, este promedio para las mujeres es 71% y para los hombres 47%.



Figura 3. Tasas potenciales de formalización de un NIT (con una tasa del 50%) con un presupuesto del 0,5% del PIB

Fuente: Elaboración propia, resultados de la exploración

Como fuera mencionado, es importante que al menos inicialmente la introducción de programas como el NIT sean acompañados de medidas de apoyo a la demanda de empleo, de manera que esta se adapte al aumento de la oferta. Ejemplo de estas medidas de apoyo a la demanda de empleo formal son la reducción de los costos no salariales y de los impuestos sobre las nóminas que pagan los empresarios por contratar a trabajadores con salarios bajos estimularía la creación de empleo formal[11].
Oportunidad única para impulsar la formalización y la productividad


Los resultados obtenidos por programas de Impuesto Negativo a la Renta (NIT) y de Crédito Fiscal por Ingreso al Trabajo (EITC) muestran a América Latina y el Caribe que existen opciones de política para aumentar la formalización, para salir del círculo vicioso de ineficiencia e inequidad en el gasto público y evasión fiscal que hace que nuestra región continúe con bajos niveles de productividad, crecimiento y alta desigualdad.

La implementación de estos programas requerirá de un proceso de transición del sistema actual a un EITC, NIT o una mezcla de ambos. Este proceso de transición dependerá de las características de cada país y de su sistema de política social y fiscal. Para empezar, es importante definir qué programas serán sustituidos, la gradualidad de su reemplazo y la necesidad de mantener temporalmente algunos programas no contributivos.

A mediano plazo, debido a los efectos positivos sobre el comportamiento, el aumento de la formalidad puede significar que el programa se autofinancie e incluso que utilice menos fondos. Estos sistemas de crédito impositivo al ingreso laboral pueden tardar en ajustarse a las realidades de ALC; pero sin duda, son uno de los mejores instrumentos para lograr la formalización y deben ser parte de la agenda de reformas estructurales a ser consideradas por la región para promover la recuperación en la pospandemia.
Notas:

Este blog es basado en el estudio “Fiscal Policy and Management to Increase Formalization”, Pessino, C. E. Pineda. A. Rasteletti y V. Alarcón, que será publicado en un futuro próximo por el BID.

[1] Alaimo, V., Bosch, M., Gualavisí, M., & Villa, J. (2017). Medición de costos de trabajo asalariado en América Latina y el Caribe. Banco Interamericano de Desarrollo.

[2] Fernández, C., and L. Villar. 2017 “The impact of lowering the payroll tax on informality in Colombia” Economía 18, no. 1.

[3] Levy, 2008; Gasparini, Haimovich y Olivieri, 2009; Camacho, Conover y Hoyos, 2009; Bosch y Campos-Vázquez, 2010; Amarante, Manacorda, Vigorito y Zerpa, 2011; Bosch y Manacorda, 2012; Antón, Hernández y Levy, 2012; Garganta y Gasparini, 2015; Bérgolo y Cruces, 2020

[4] Bérgolo, M. and G. Cruces,2021 “The anatomy of behavioral responses to social assistance when informal employment is high”, Journal of Public Economics, Volume 193.

[5] La propuesta tradicional es un NIT de tasa 50%. Esto significa que el programa garantiza un nivel de ingreso (llamado C) para quienes no trabajan o lo hacen de manera informal y luego, con el ingreso laboral (llamado Y) el ingreso garantizado disminuye un 50% del ingreso laboral. De esta forma, el NIT recibido es NIT= C – 50% * Y. Si la ecuación es negativa, el beneficio del NIT es 0. El ingreso neto del trabajador será Yn= NIT + Y.

[6] Un aumento de 1.000 dólares en el EITC conduce a un aumento estimado de 7,3 puntos porcentuales en el empleo y una caída de 9,4 puntos porcentuales en la proporción de familias por debajo de la línea de pobreza. Hoynes, H. and Patel, A.., 2018. Effective policy for reducing poverty and inequality? The Earned Income Tax Credit and the distribution of income. Journal of Human Resources.

[7] Gunter, S., 2013. State earned income tax credits and participation in regular and informal work. National Tax Journal, 66(1).

[8] Eissa, N. and H. Hoynes, 2011. “Redistribution and tax expenditures: the earned income tax credit.” National Tax Journal 64, no. 2.

[9] Esta es una tasa de formalización potencial, considerando a todos aquellos en el segundo quintil cuyo beneficio de entrar al mercado laboral formal con el NIT es mayor que permanecer en el sector informal, es un límite inferior, ya que no considera los efectos de comportamiento para los trabajadores en el primer quintil o quintiles superiores que podrían encontrar la formalización más beneficiosa.

[10] Incluyendo a los autónomos, el número de potenciales formalizados aumenta a casi diez millones de trabajadores.

[11] Chile, Perú y Uruguay crearon subsidios salariales temporales para la recuperación del empleo formal durante y para las nuevas contrataciones pospandémicas. Chile también creó un incentivo permanente al trabajo formal, dando 2/3 del subsidio a los trabajadores y 1/3 a la empresa.

viernes, febrero 10, 2023

Inflación llegaría a meta hasta 2025 y se mantendría en dos dígitos en casi todo 2023

 En el Informe de Política Monetaria del Emisor se estima que el indicador se mantenga a doble dígito por lo menos hasta el tercer trimestre


Aunque el Banco de la República desaceleró el ritmo de subidas de su tasa de interés, con un aumento de 75 puntos básicos en su última reunión, la inflación sigue alta. Incluso se estima que no baje de los dos dígitos antes de finales de este año.
Esas son las proyecciones que publicó el equipo técnico del Emisor en el último Informe de Política Monetaria. En específico, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) estaría en 12,92% en el primer trimestre de 2023, 12,32% en el segundo, 10,79% en el tercero y 8,71% en el cuarto.

Y, a pesar de los esfuerzos del Banco Central, que actúa desde el lado de la demanda, la inflación no llegaría a la meta de 3% sino hasta 2025, pues en el documento se pronostica que el indicador cierre en 3,5% en el último trimestre de 2024.



“Vamos a tener todo 2023 una inflación que, en promedio, va a ser de doble dígito. El Banco de la República revisó al alza su expectativa en este informe, hasta 8,7% a finales de año, como consecuencia de un proceso de indexación contundente, acompañado de una presión desde el punto de vista de la devaluación, un mercado laboral que es bastante ajustado y que también ha impulsado excesos de demanda y, también, el choque desde el punto de vista de los alimentos”, destaca Carolina Monzón, gerente de investigaciones económicas de Itaú.

Mientras que David Cubides, director de investigaciones económicas de Alianza Valores, señala que sus estimaciones apuntan a que la inflación se va a quedar alta en el primer trimestre del año. “Estamos viendo el pico en marzo, con un dato cercano a 13,3% y, a partir de allí, ya creemos que la inflación debería empezar a devolverse, para cerrar el año en niveles de 8,5%”, sostiene.



Para esta primera parte del año, el analista indica que entre los factores que generan presión en los precios están los derrumbes en la vía Panamericana, los ajustes en la gasolina y la indexación por el salario mínimo.


Carolina MonzónGerente de investigaciones económicas de Itaú

“En 2023 vamos a tener una inflación que, en promedio, va a ser de doble dígito. El Banco de la República revisó al alza su expectativa en este informe”.

De hecho el mismo ministro de Hacienda, José Antonio Ocampo, se refirió al impacto que tendrán los cierres en la vía Panamericana. “En lo negativo, están los desastres naturales que siguen afectando la producción y transporte de alimentos. Valle del Cauca estará muy afectado por el desastre que hubo en la vía Panamericana, que por lo tanto afectará la inflación de Cali en enero, sin duda alguna”, dijo.

“A partir de abril, creemos que el efecto base y la desaceleración de la economía le va a ayudar a la inflación a empezar a devolverse con un poco más de fuerza”, afirma Cubides.

El documento del Banco Central apunta además que “a finales de 2023, tanto la inflación total como la básica (SAR) alcanzarían 8,7%, y a diciembre de 2024 se situarían en 3,5 % y 3,8 %, respectivamente”. La incertidumbre, sin embargo, es elevada por el comportamiento de la tasa de cambio y las decisiones que se tomen en cuanto al precio interno de los combustibles y de la energía eléctrica.


jueves, febrero 09, 2023

El Maricoin: así es la criptomoneda exclusiva para la comunidad LGTBIQ+

 


La moneda estará disponible a partir del 31 de diciembre de 2021.

Sus desarrolladores esperan que sea el medio de pago más utilizado por el colectivo en el mundo.


Sarasa, marimacho…Me han llamado por muchas cosas en este mundo y ahora mismo tenemos que poner eso en valor. ¿Cómo? Teniendo nuestra propia moneda”, anunció Juan Belmonte en un video de YouTube.

Él hace parte de la comunidad LGTBIQ+ en España y es el impulsor de la criptomoneda Maricoin, que espera ser uno de los principales medios de pago utilizados por lesbianas, gays, transexuales, bisexuales, intersexuales, queer y otros miembros.


El proyecto tomó vuelo desde el pasado mes de octubre, cuando Belmonte compartió los primeros datos de la idea apoyada por colectivos y empresas del Viejo Continente.


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“Si la comunidad gay fuese un país, sería la cuarta economía del mundo”, aseguró el hombre conocido también como ‘Juan por Dios’.

Él, quien también es un reconocido comerciante estético del país ibérico, aseguró que la criptomoneda le daría a su comunidad “poder en este mundo globalizado y capitalista. Podremos ayudar a personas que en este momento no tienen los mismos derechos que nosotros”.¿Cómo funciona?

Las criptomonedas son monedas virtuales que utilizan miles de personas en el mundo para realizar transacciones sin usar el efectivo o plástico. Una de las más populares es el bitcoin, la cual, con corte al 24 de diciembre, equivale a más 200 millones de pesos colombianos.

El Maricoin entrará a ese mercado desde el próximo viernes 31 de diciembre y podrá ser utilizado en 25 establecimientos ‘LGTBI friendly’ (amigables con el colectivo) como restaurantes, bares, centros de estética y librerías de España.


La moneda ha sido impulsada por colectivos LGTBIQ+ de España.

Adicional a ello, los asistentes a fiestas de fin de año en algunos barrios de Madrid, Gran Canaria, Ibiza y Barcelona tendrán la posibilidad de pagar sus cuentas con el Maricoin.

“(Será) un medio de pago social, ético, transparente y transversal con el que podrás operar a partir de 2022 en los principales exchanges (bolsas) y consumir en tus establecimientos favoritos con descuentos”, se lee en la página en la cual las personas de la comunidad pueden inscribirse para formar parte del negocio.La expansión a futuro

Aunque la cara visible del proyecto es Juan Belmonte, detrás de la moneda virtual está Francisco Álvarez Cano, quien ostenta el cargo de CEO y quien, además, es empresario y académico de la Universidad Complutense de Madrid, según el medio ‘Forbes’.

Nuestra misión final es ayudar a que el colectivo no sea perseguido en ningún país del mundo

Él y otros inversores lograron que Maricoin entrara al programa Algorand Miami Accelerator que impulsa proyectos de empresas emergentes, por tanto, se ha constituido en Miami, Estados Unidos. Eso quiere decir que acudirá la tecnología blockchain de Algorand (un sistema de datos cifrados que permite hacer transacciones seguras).

Se espera que la moneda reciba un apoyo o financiación por un millón de dólares (cerca de cuatro mil millones de pesos colombianos) y pueda entrar a cotizar a la bolsa Binance.

Otro de las metas de sus desarrolladores es que en 2022 esté consolidada para financiar las fiestas del Día del Orgullo Gay en 20 ciudades capitales del mundo, de acuerdo con el portal especializado ‘Emprendedores’.


El Maricoin tiene planeado financiar las fiestas del Día del Orgullo Gay en 2022.

“Nuestra misión final es ayudar a que el colectivo no sea perseguido en ningún país del mundo, como hoy ocurre en 69 países que castigan las relaciones homosexuales, 11 de ellos con la muerte”, sostuvo el CEO Álvarez en charla con el portal citado.

Sistema pensional carece de flexibilidad y eso debe tenerse en cuenta en la reforma

 El presidente de protección, Juan David Correa, señala que las cesantías son una herramienta clave ante un entorno complicado


La reforma pensional sigue en la agenda de las administradoras de fondos y sus beneficiarios y la clave para una buena discusión será, según precisó Juan David Correa, presidente de Protección, durante Inside LR, que el enfoque sea “técnico y no político”. El funcionario, además, presentó un panorama de cómo está la compañía y sus perspectivas económicas para el año.

¿Cuál es el balance de la operación de 2022 y cómo se proyectan para 2023?

El año pasado fue bastante retador; en los mercados locales e internacionales hubo una lucha permanente por recuperar los niveles de inflación que se elevaron de manera importante. Los bancos centrales tuvieron un año en el que las políticas monetarias lucharon por ese control y eso generó una volatilidad importante en los mercados, incremento en las tasas de interés, y en Colombia no fuimos ajenos a esa realidad. Pero tuvimos la fortuna de afrontar todas esas incertidumbres y consolidar los portafolios e inversiones de Protección.

Cerramos el año con más de ocho millones de clientes y una responsabilidad que superó $150 billones en activos. Fue un año que implicó seguir insistiendo durante todo el año en los criterios de diversificación, de mirada a largo plazo, porque estas coyunturas son temporales, hay que afrontarlas con decisión, pero la mirada con una construcción de futuro y de patrimonio debe ser a largo plazo. El año cerró con una mirada optimista de lo que empieza a ser la recuperación de los mercados.

¿Cuántos clientes sumaron durante 2022?

Tuvimos un crecimiento por encima de 5% y una evolución importante en términos de activos. Nos hemos enfocado, además de ser un actor importante en la conversación del sistema pensional, en ser capaces de entregar una oferta de valor que permita construir ahorro para el futuro y no solo para el retiro, que permita cumplir las metas que tienen las personas, viajar, adquirir una nueva vivienda. El año pasado, lo que hicimos fue desarrollar nuevas alternativas de inversión aprovechando las buenas tasas de interés que estaba ofreciendo la economía de cara a la coyuntura.

Lanzamos así bastantes alternativas cerradas en pesos, dólares, que permitieron seguir haciendo esa diversificación de los productos y el portafolio de Protección. Adicionalmente, fortalecimos la plataforma de inversión Proa, dedicada a la inversión de activos alternativos para nuestros clientes, que generó rendimientos por encima de 6% en dólares. Tuvimos la oportunidad de seguir ampliando la plataforma y aprovechar las tasas.

¿Cómo están en recaudo y retiro de cesantías?

Para nosotros en Protección, las cesantías son el mejor aliado para los colombianos en relación al cumplimiento de sus metas, como vivienda, educación y, lo que hemos aprendido, un colchón importante para los momentos en que tengamos dificultades en términos de empleo. En 2022, casi 55% de los retiros de las cesantías fueron destinados a la compra y mejora de vivienda; entonces, la invitación es hacer un uso adecuado de ellas, ahorrarlas de la mejor manera.

¿Cuál es su posición en la discusión sobre los fondos? ¿Cuál es el papel de esta figura para los colombianos?

Es una conversación importante para los colombianos; cada vez tiene más actores en la discusión y cada vez tiene mayor información para el público en general. El sistema pensional está bastante bien diagnosticado en relación a lo que requiere, hay coincidencia en los principios que requiere resolver una reforma pensional. Yo hablaría de una conversación de un sistema integral para la vejez de los colombianos, y si uno se concentra en lo que ha sido el diagnóstico, los principios del sistema pensional para atender la vejez, yo lo resumiría en cinco grandes temas: Lo primero, un sistema de universalidad; hablar de la cobertura, de la posibilidad de acceder a pensión, es una de las principales responsabilidades que tenemos.

En segundo lugar está la sostenibilidad; debe ser un sistema fiscalmente sostenible, que lo podamos acompañar con el ahorro; también en términos de solidaridad, debe haber un enfoque claro en acompañar a las personas que cuando terminan la vida laboral no logran una pensión mínima para acompañarlo en la vejez; otro de los principios importantes es la equidad, que debe estar en la reforma pensional.

El sistema es inequitativo: 80% de los subsidios se le entregan a las personas de mayores ingresos, tenemos un nivel de subsidios inadecuado y no responde a un principio de equidad; y, finalmente, flexibilidad. Hoy el sistema pensional no es flexible y tiene a muchas personas por fuera: emprendedores, campesinos. Tenemos que garantizar que el sistema atienda el envejecimiento de la población.

La expectativa de vida es cada vez mayor y eso hace que la única forma de lograr pensiones es ahorrar, porque hoy en un sistema tradicional de reparto, en algunos casos ocurre que no tenemos los suficientes jóvenes para atenderlo. El sistema debe responder a las necesidades no solo de la presente generación sino también de las próximas. Además, se debe favorecer la equidad de género entre hombre y mujeres, que encuentren una mejor tasa de beneficios, que sea un sistema realmente integral. Son temas de los que debemos seguir conversando.

Recientemente constituyeron Asulado Seguros de Vida, ¿Cómo va este proyecto?

Es uno de los hitos relevantes que sucedió durante 2022, y Asulado se crea con el fin de complementar la oferta de aseguramiento, en dos modalidades: en la rentas vitalicias y en el seguro provisional. Para aclarar, tiene que ver con la cobertura para los riesgos de invalidez y se entrega una pensión de invalidez o sobrevivencia.

Hemos visto que en Colombia la oferta y cobertura de este tipo de productos es tímida; esto refuerza la decisión de crear la compañía, que se encargará de gestionar los activos y administrar estos productos para garantizar el bienestar.

Esperamos en este primer año administrar 25.000 rentas vitalicias, tener cobertura y que exista un apetito mayor del mercado asegurador colombiano; es uno de los temas de mayor importancia y que requiere que avance de manera estructural. Hay que recordar que la compañía tiene su autonomía, es diferente a Protección.

¿Cuál es la proyección para la coyuntura económica y política durante 2023?

Estamos viendo las expectativas. En el mercado global, la inflación va a ceder; ya estamos observando optimismo en los mercados. Aterrizado a la economía local, si bien vimos una economía creciendo de manera importante, el crecimiento local estará cerca del 1%. A cierre de año estaríamos pensando en una tasa de servicio que podría, si cede la inflación, estar cerca a 10%.

Estructuralmente pensamos que el dólar durante 2023 debería tener un rango entre $4.500 y $5.000, con la incertidumbre ya incorporada. Va a ser un año volátil, pero creo que estamos en una senda de control. También es importante el avance que tenga cada una de las reformas que se están proponiendo, que involucren a todos los actores para que la confianza de los inversionistas locales e internacionales tenga un desempeño adecuado.

Los pagos sin contacto representan 50% de nuestras transacciones presenciales

 La gerente de Visa Colombia dijo que 66% de los consumidores de la región prefirió los pagos electrónicos y una de cada dos personas pagaron a través de redes sociales


Los pagos digitales fueron de los grandes legados de la pandemia. Este auge reemplazó los hábitos de pago de los consumidores financieros alrededor del mundo e, incluso, llegó a desplazar el efectivo de los bolsillos de muchos. Visa, uno de los mayores proveedores a nivel mundial de tecnología de pagos, innovó durante el último año y medio para cumplir con las nuevas demandas del mercado.

Adriana Cárdenas, gerente general de la compañía en Colombia, habló de estas nuevas tendencias, el potencial de Colombia para generar inclusión financiera a través de pagos digitales y lo que se viene para Visa en 2022.

¿Cómo cambió el ecosistema de pagos digitales durante la pandemia?

Veníamos en una senda digital importante en el país con un crecimiento del comercio electrónico, pero sin duda la pandemia aceleró el proceso de digitalización de los pagos. A través del seguimiento de tendencias que Visa hace, encontramos que 66% de los consumidores de la región prefirió los pagos electrónicos y las tarjetas, una de cada dos personas pagó a través de redes sociales y 63% de los encuestados manifestó que su tendencia de pagos seguirá de la misma manera. El crecimiento del comercio electrónico fue impresionante en la región, llegamos a participar en 53% de los pagos electrónicos.

¿Cuál fue el crecimiento de transacciones con tarjetas Visa este año?

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Estamos en un proceso de reactivación, en el que vemos volúmenes transaccionales sobre los mismos que teníamos en 2019, ya que en 2020 decreció el consumo. Las transacciones Visa tuvieron una dinámica interesante, especialmente en los pagos sin contacto, aunque ya estaban en el país, en septiembre de 2021 llegamos a que 50% de las transacciones presentes fue sin contacto. Adicionalmente, estamos introduciendo nuevas tecnologías de inclusión, como la que lanzamos con el sistema de transporte público Mio, para que las personas paguen con sus credenciales Visa; con estas iniciativas cambiamos los hábitos de pago de las personas, la real inclusión pasa por los pagos digitales.

Sobre eventos como el Black Friday y Cyber Monday, las transacciones en 2021 crecieron en 48%, frente a los movimientos de 2020.

¿Cómo se preparan para este mes con los gastos navideños?

Venimos trabajando con las entidades emisoras para que se vayan adaptando a todas estas tecnologías que existen y con una serie de herramientas que están a disposición de los comercios, no solo en el mundo presencial, sino en el mundo online. Las tecnologías están habilitadas en Colombia; gran parte de las credenciales en el país están en proceso de tokenización, eso va a generar un cambio no solo en la seguridad, sino que esto permite mejores niveles de aprobación.

¿Cuáles son las categorías de consumo que más se destacan en las transacciones de Visa?

Las credenciales Visa se utilizan en todas las categorías de consumo. En el periodo de pandemia vimos que el gasto decreció, excepto en alimentos y salud, pero ya con el proceso de reactivación vemos que todas las categorías de consumo vuelven a tener una activación importante. Todo lo que tiene que ver con entretenimiento, restaurantes y viajes ya se recuperan. Algo que nos emociona mucho es que empezamos a ver el incremento de transacciones de extranjeros en Colombia; 70% de esos movimientos se ve en Bogotá. Sin embargo, se ve un crecimiento en las otras cuatro ciudades importantes del país: Medellín, Barranquilla, Cali y Bucaramanga.

¿Con cuántas fintech trabajan en este momento?

Del reporte que tenemos del país, las fintech han tenido un crecimiento importante: hay un inventario de cerca de 200 fintech activas en el país y en Visa tenemos muchas alianzas. Estamos trabajando muy de cerca con este ecosistema, son un pilar fundamental para pagos y no solo hablamos de las fintech que son emisoras o adquirentes, también aquellas que tienen soluciones para la inclusión financiera. Tenemos acuerdos en Colombia con más de 30 fintech.

Recientemente lanzaron Visa Direct ¿en qué consiste esta tecnología y cómo beneficia al consumidor final?

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Visa Direct es la tecnología que soporta pagos personas a persona, presente en la solución que lanzamos con Credibanco: PaGo. Una credencial origina un pago y puede ir a otra credencial a nivel local e internacional. Esto además de estar apalancado en la red de tecnología Visa, trabaja con inmediatez.


LOS CONTRASTES


Federico MartínezGerente general de Mastercard Colombia

“Los consumidores buscan flexibilidad a la hora de pagar y por eso los comercios necesitan mayor adaptación frente a lo digital, que promete seguir en aumento”.

¿Qué podemos esperar de Visa en 2022?

Viene mucha profundización en soluciones de seguridad, que pasan por analítica y experiencia del usuario, trabajamos en soluciones de biometría. Aunque los clientes ya están en los pagos digitales, piden más. El desarrollo de la tokenización en el país es fundamental, esta misma tecnología que ya vemos operando con Apple Pay, no solo en transacciones presenciales, también para las digitales. Esperamos crecer en aceptación: tener más puntos de venta habilitados para recibir pagos, tuvimos un crecimiento de 50% en estos puntos en pandemia, donde 70% de estos nuevos jugadores corresponde a pequeñas empresas. También esperamos soluciones para los comercios, si bien se trabajó en el comercio electrónico con los links de pago, también se habilitaron nuevas formas de pagos digitales, como la que permite que el celular se convierta en un datáfono.

EL PERFIL

Adriana Cárdenas es abogada de la Universidad Autónoma de Bucaramanga, con una maestría de derecho económico de la Pontificia Universidad Javeriana. Cárdenas ha aportado al ecosistema de pagos local desde hace 20 años. Se ha desempeñado como vicepresidente de Medios de Pago del Banco Davivienda. Previamente, ocupó diferentes puestos de liderazgo en Granbanco, Bancafé y Banco del Estado. También fue miembro de la Junta Directiva de Redeban y ACH. Como gerente general de Visa en Colombia, lidera la estrategia de negocio en el país, enfocándose en fomentar nuevas oportunidades de inclusión financiera.