martes, marzo 28, 2023

Cumplimiento de obligaciones formales de las sucesiones ilíquidas en materia del impuesto de renta

 


La calidad de contribuyentes del impuesto de renta que tienen las sucesiones ilíquidas trae consigo diferentes obligaciones formales y sustanciales.

Mediante el Concepto 1032 de 2021, la Dian precisó algunos aspectos que deben tenerse en cuenta para el cumplimiento de estas obligaciones.

De acuerdo con el artículo 7 del Estatuto Tributario –ET–, las personas naturales y sucesiones ilíquidas están sometidas al impuesto sobre la renta. Para el caso de estas últimas, la sucesión es ilíquida entre la fecha de la muerte del causante y aquella en la cual se ejecutoríe la sentencia aprobatoria de la partición o se autorice la escritura pública cuando se opte por la establecida en el Decreto 902 del 1988.

“la calidad de contribuyente del impuesto sobre la renta que tienen las sucesiones ilíquidas trae consigo diferentes obligaciones formales y sustanciales”

En este orden de ideas, la calidad de contribuyente del impuesto sobre la renta que tienen las sucesiones ilíquidas trae consigo diferentes obligaciones formales y sustanciales, como lo son la presentación de declaraciones y el pago del impuesto de renta. Lo anterior también es procedente para otros tributos administrados por la Dian.

Por su parte, la Dian como titular de las acreencias insolutas, poseedora de títulos ejecutivos a cargo de la sucesión ilíquida, está facultada para efectuar el cobro de las respectivas obligaciones.


Así, para brindar claridad sobre la forma en que se deben cumplir las obligaciones formales de las sucesiones ilíquidas, la Dian expidió el Concepto 1032 de julio 9 de 2021, a través del cual se aclararon determinados aspectos relacionados con este tema.

Deber formal de declarar para las sucesiones ilíquidas.

Los artículos 571 y 572 del ET señalan quiénes se encuentran obligados a cumplir el deber formal de declarar, recayendo en principio en los contribuyentes o responsables directos del pago del tributo y en sus representantes o administradores del patrimonio. Para el caso de las sucesiones, el litera d) y el parágrafo del artículo 572 del ET precisan lo siguiente:

Artículo 572. Representantes que deben cumplir deberes formales.

d. Los albaceas con administración de bienes, por las sucesiones; a falta de albaceas, los herederos con administración de bienes, y a falta de unos y otros, el curador de la herencia yacente;

Parágrafo. Para efectos del literal d), se presumirá que todo heredero que acepte la herencia tiene la facultad de administración de bienes, sin necesidad de disposición especial que lo autorice.

Cuando no se haya iniciado el proceso de sucesión ante notaría o juzgado, los herederos, de común acuerdo, podrán nombrar un representante de la sucesión mediante documento autenticado ante notario o autoridad competente, en el cual manifiesten bajo la gravedad de juramento que el nombramiento es autorizado por los herederos conocidos.

De existir un único heredero, este deberá suscribir un documento debidamente autenticado ante notario o autoridad competente a través del cual manifieste que ostenta dicha condición.

Tratándose de menores o incapaces, el documento mencionado se suscribirá por los representantes o apoderados debidamente acreditados.

Respecto a lo anterior, la Dian precisó que cuando la declaración tributaria sea presentada por un heredero y, con posterioridad a ésta se presenten otras, la administración, en uso de sus facultades de fiscalización, puede verificar la calidad que ostenta el heredero o herederos que pretenden cumplir con la obligación.

Así pues, para el cumplimiento de la obligación de declarar para el caso de las sucesiones ilíquidas, lo que hace la normativa tributaria es reconocer que la representación para cumplir con esta obligación es de quien tiene la facultad de administrar los bienes.

“la Dian no tiene facultades para relevar al heredero o administración de los bienes en el ejercicio de sus funciones, o de autorizar o desautorizar a quien actúe como representante de la sucesión”.

Lo anterior significa también que la Dian no tiene facultades para relevar al heredero o administración de los bienes en el ejercicio de sus funciones, o de autorizar o desautorizar a quien actúe como representante de la sucesión, puesto que esto no es de su competencia. No obstante, la Dian sí se encuentra facultada para verificar el debido cumplimiento de las obligaciones tributarias formales y sustanciales, así como iniciar el proceso de fiscalización e imposición de sanciones cuando las mismas no sean cumplidas en debida forma.

Proceso de cobro en los trámites asociados a la sucesión.

Respecto al proceso de cobro en los trámites asociados a la sucesión y las facultades atribuidas a la Dian, el artículo 844 del ET dispone que:ç

Artículo 844. En los procesos de sucesión. Los funcionarios ante quienes se adelanten o tramiten sucesiones, cuando la cuantía de los bienes sea superior a 700 UVT deberán informar previamente a la partición el nombre del causante y el avalúo o valor de los bienes.

Si dentro de los veinte (20) días siguientes a la comunicación, la administración de impuestos no se ha hecho parte, el funcionario podrá continuar con los trámites correspondientes.

Los herederos, asignatarios o legatarios podrán solicitar acuerdo de pago por las deudas fiscales de la sucesión. En la resolución que apruebe el acuerdo de pago se autorizará al funcionario para que proceda a tramitar la partición de los bienes, sin el requisito del pago total de las deudas.

En este caso, la intervención de la Dian en el proceso de la sucesión no es otra que la de acreedora, en virtud de que la entidad se encuentra facultada para hacer parte dentro del proceso, bien sea dentro de los 20 días siguientes al recibo del aviso, o en cualquier tiempo siempre y cuando sea con anterioridad a proferirse la sentencia de adjudicación, aprobación, liquidación u homologación.

“las medidas cautelares que puedan originarse sobre una sucesión no afectan la naturaleza de los hechos generadores de las obligaciones tributarias”.

Es preciso tener en cuenta que las medidas cautelares que puedan originarse sobre una sucesión no afectan la naturaleza de los hechos generadores de las obligaciones tributarias como lo son la presentación de las declaraciones de renta, IVA, o la obligación de expedir factura, dado que lo que buscan estas medidas es garantizar el pago de obligaciones adquiridas por el responsable o contribuyente ante terceros o ante la Dian, sin que esto signifique que se establezca un límite o desaparezca el hecho que da origen a la obligación tributaria.

En este orden de ideas, los ingresos y activos de la sucesión embargados o cobijados por medidas cautelares deben declararse aunque se destinen a cubrir pasivos. Así, se concluye que no es posible que con ocasión de una medida cautelar se sustituya al representante de la sucesión en el cumplimiento de sus obligaciones y en el trámite del proceso administrativo de cobro.

Pérdidas, anticipo y saldo a favor en declaración de renta 2022 de quien en 2023 opte por el SIMPLE

 


Aquí hablaremos sobre...

-Anticipo al impuesto de renta es trasladable a la declaración anual del régimen simple.
-Saldo a favor liquidado en la declaración de renta no puede ser arrastrado a la declaración del régimen simple.
-Pérdidas líquidas no se podrán compensar dentro de la declaración del régimen simple.

Las normas que reglamentan el régimen simple disponen que el anticipo al impuesto de renta del año siguiente liquidado en una declaración de renta se puede arrastrar a la declaración anual del SIMPLE. Pero no se puede hacer lo mismo ni con las pérdidas ni con los saldos a favor.

De acuerdo con lo indicado en los artículos 903 a 917 del Estatuto Tributario –ET– (los cuales han sido modificados y reglamentados con los artículos 66 de la Ley 1943 de 2018, 74 de la Ley 2010 de diciembre de 2019, 41 a 43 de la Ley 2155 de septiembre de 2021, 44 a 46 de la Ley 2277 de 2022, y los decretos 1468 de agosto de 2019, 1091 de agosto de 2020 y 1847 de diciembre de 2021), durante el año gravable 2023 seguirá teniendo vida jurídica el régimen simple de tributación.

Por tanto, los contribuyentes (sociedades nacionales o personas naturales residentes) que iniciaron el año gravable 2023 en el régimen ordinario del impuesto de renta (responsabilidad 05), y que cumplieran con todos los requisitos de los artículos 905 y 906 del ET, tienen plazo hasta febrero 28 de 2023 para trasladarse voluntariamente al régimen simple (responsabilidad 47 en el RUT).

De acuerdo con lo anterior, es importante examinar lo que sucedería al cierre del año gravable 2022 con una sociedad nacional o una persona natural residente que por dicho año gravable perteneció al régimen ordinario y elaborará su declaración de renta en los formularios 110 o 210, pero que justamente durante el año 2023 decide trasladarse al régimen simple de tributación.

Al respecto, de acuerdo con la reglamentación efectuada con el Decreto 1091 de agosto de 2020, tales contribuyentes deben tener presente lo siguiente:

Anticipo al impuesto de renta es trasladable a la declaración anual del régimen simple.

“Si en sus formularios 110 o 210 del año gravable 2022 llegan a liquidar un saldo a favor, dicho valor no se podrá arrastrar a la declaración anual del régimen simple del año gravable 2023”

Si en sus formularios 110 o 210 del año gravable 2022 liquidan un anticipo al impuesto de renta régimen ordinario año gravable 2023, es claro que dicho anticipo sí se podrá trasladar hasta la declaración anual año gravable 2023 del régimen simple (formulario 260) la cual tendrán que presentar cuando se termine el año gravable 2023. Esto lo permite el numeral 5.2 del artículo 1.5.8.3.11 del DUT 1625 de 2016, el cual fue sustituido por el Decreto 1091 de agosto de 2020. Sin embargo, es fácil proyectar que el arrastre de ese anticipo (calculado bajo los parámetros del régimen ordinario) sí podrá formar grandes saldos a favor al final del año gravable 2023 en la declaración anual del régimen simple.

Saldo a favor liquidado en la declaración de renta no puede ser arrastrado a la declaración del régimen simple. Si en sus formularios 110 o 210 del año gravable 2022 llegan a liquidar un saldo a favor, dicho valor no se podrá arrastrar a la declaración anual del régimen simple del año gravable 2023 (formulario 260) y, por tanto, lo único que podrán hacer para no perderlo es solicitarlo en devolución o compensación.

Lo anterior se concluye al observar el artículo 1.5.8.3.11 del DUT 1625 de 2016 en el cual no se contempla la posibilidad de imputar dicho saldo a favor del impuesto de renta dentro de la declaración del régimen simple.

Pérdidas líquidas no se podrán compensar dentro de la declaración del régimen simple.

Si en sus formularios 110 o 210 del año gravable 2022 llegan a liquidar pérdidas líquidas, es claro que las mismas no se podrán compensar dentro de la declaración anual del régimen simple del año gravable 2023 (formulario 260). En realidad, dicha pérdida solo podrá ser compensada contra otro ejercicio gravable futuro en el cual el contribuyente decida abandonar el régimen simple y regresar al régimen ordinario (decisión que se debe tomar antes del 31 de enero de ese nuevo año fiscal en el que desea regresarse al régimen ordinario; ver inciso segundo del artículo 909 del ET y el artículo 147 del ET).

Recuerda que…

El análisis de las novedades más importantes que se deberán tomar en cuenta para la elaboración y presentación de las declaraciones de renta o del régimen simple del año gravable 2022 de personas jurídicas será realizado con detalle por el Dr. Diego Guevara en su nuevo producto multimedia, el cual ya puedes adquirir, aunque solo estará disponible a finales de marzo de 2023.

De esta manera podrás tener un emprendimiento exitoso

 


Muchas personas desean emprender. Para esto se necesita una idea de negocio, un capital inicial, describir el emprendimiento en un plan de negocios y, finalmente, ejecutar el proyecto. Por esta razón, te compartimos algunos consejos para que logres un emprendimiento exitoso.

De acuerdo con la Real Academia Española –RAE–, emprender es “acometer y comenzar una obra, un negocio, un empeño, especialmente si encierran dificultad o peligro”. Con base en esta definición, podemos ver que muchas personas desean tener su propio negocio, pero por ese riesgo que conlleva sienten temor de dar ese primer paso porque son conscientes de que emprender no es tarea fácil.

Para ejecutar un emprendimiento, las personas comienzan analizando alguna necesidad que la sociedad debe satisfacer –mediante un producto o servicio– para que de esta manera surja una idea de negocio. Posteriormente, los emprendedores continúan con la búsqueda de un capital inicial, ya sea con recursos propios o de terceros. Cuando tienen estos dos puntos listos, se recomienda que el proyecto esté estructurado en un plan de negocios, un plan de mercadeo, plan de ventas, plan financiero, etc. En estos documentos estará toda la información relevante sobre el emprendimiento.