viernes, septiembre 01, 2023

Para el 2050, el cambio climático reduciría el PIB de Colombia entre 1,5 y 2,5 %

 


El Banco Mundial menciona políticas para disminuir los efectos de esta problemática.

Según el Banco Mundial, reducirá el PIB anual de Colombia entre un 1,5 y un 2,5 por ciento.

La frecuencia de los desastres relacionados con el clima viene aumentando en las últimas décadas en Colombia. Esta situación complica las ambiciones de desarrollo del país y si no se toman las medidas de adaptación pertinentes, los impactos previstos afectarán a la pobreza y al crecimiento.

Así lo sostiene un informe elaborado por el Banco Mundial, que analiza las oportunidades y desafíos de Colombia con respecto al cumplimiento de sus objetivos de desarrollo y sus ambiciosos compromisos climáticos.

El organismo señala que según estimaciones conservadoras de aquí al 2050 el cambio climático reducirá el producto interno bruto (PIB) anual real del país entre un 1,5 y un 2,5 por ciento, como mínimo.

Esto por cuenta de las pérdidas provocadas por el clima en la agricultura, el aumento de las inundaciones fluviales, la menor productividad laboral, daños en la infraestructura, menor capital físico y mayores riesgos financieros, entre otros.

“La acumulación de estos valores entre 2023 y 2050 equivaldría a perder casi un PIB anual. Según las estimaciones, para 2050 estas pérdidas reducirán los ingresos de los hogares y el consumo familiar entre un 2,1 y un 3,1 por ciento”, dice el informe del Banco Mundial.

Impacto de los desastres climáticos


Respecto a las pérdidas agrícolas, el Banco Mundial señala que las conmociones climáticas ya han causado una disminución del 20 por ciento en la producción de leche y pérdidas de hasta el 60 por ciento en los ingresos totales de los ganaderos en algunos años.

Además, indica que se prevé que el cambio climático acentuará aún más la ya baja productividad en un sector que sigue siendo importante para el empleo en el país. “Es probable que para el 2050 el 80 por ciento de los cultivos sean afectados en más del 60 por ciento de las zonas actuales y que ello tenga un impacto particularmente grave en los cultivos perennes de alto valor”, sostiene.


La destrucción por la temporada de lluvias tiene apariencia de haber sido originada por “un fuerte terremoto jamás visto”, cuentan en Piojó.

Frente a los daños a la infraestructura indica que los desastres climáticos suelen interrumpir las cadenas de suministro de alimentos y productos básicos, el acceso a los mercados y la conectividad de los pasajeros.

Recuerda que entre 1970 y 2020, los daños a la infraestructura y la pérdida de actividad económica en corredores clave causaron, en conjunto, pérdidas estimadas en 7.100 millones de dólares. Y en concreto, durante el fenómeno La Niña de 2010–2011, los cierres y desvíos de caminos provocaron pérdidas por aproximadamente 222 millones de dólares.


“Alrededor del 23 por ciento de todos los hogares colombianos aún viven en casas hacinadas y precarias que son altamente vulnerables a los impactos climáticos. El Gobierno estima que para el 2050 los daños provocados por inundaciones y huracanes en las viviendas representarán el 7,5 por ciento del presupuesto nacional anual asignado”, resalta el organismo internacional.

Las crisis climáticas también aumentan los riesgos para el sector financiero. Hay que recordar que alrededor del 6,5 por ciento del total de la exposición de la cartera de préstamos de los bancos corresponde a municipios que presentan un riesgo elevado de inundaciones.
Consecuencias en la desigualdad y la pobreza

El Banco Mundial asegura que las crisis climáticas y sus correspondientes pérdidas económicas exacerbarán la desigualdad y la pobreza del país. En concreto, dice que de aquí al 2030 las graves perturbaciones hidrometeorológicas podrían disminuir el bienestar de alrededor de 3 millones de colombianos que ya son pobres y que viven en las regiones más apartadas y vulnerables.

En el análisis realizado para este informe se estima que para el 2050 las pérdidas de consumo podrían ascender al 2 por ciento en el caso de los hogares urbanos y al 3 por ciento en el caso de los hogares rurales.


Habitantes del barrio Nueva Colombia, suroccidente de Barranquilla, resultaron damnificados por deslizamientos de tierra en el sector producto de las lluvias.

Otros riesgos derivados del cambio climático.

Igualmente, dice que además de los riesgos económicos derivados del cambio climático, es probable que la descarbonización de los socios comerciales afecte el equilibrio comercial y fiscal de Colombia a través de dos canales.

La probable descarbonización de los socios comerciales podría reducir tanto la entrada de divisas como los ingresos fiscales y aumentar los riesgos de la transición para el sector financiero

De un lado, está la reducción de la demanda y de los precios de los hidrocarburos, especialmente el carbón y el petróleo. “La probable descarbonización a largo plazo de los socios comerciales de Colombia podría reducir tanto la entrada de divisas como los ingresos fiscales y aumentar los riesgos de la transición para el sector financiero, además de poner en riesgo el empleo”, alerta el organismo internacional.

Del otro, está la promulgación de regulaciones comerciales relacionadas con el clima. Según el informe, el Reglamento de Deforestación de la Unión Europea podría causar un perjuicio de aproximadamente 1.000 millones de dólares a las exportaciones de Colombia (sobre todo las de café, aceite de palma, carne vacuna y cacao), es decir, alrededor del 2,5 por ciento del total de las exportaciones de bienes, por lo cual el Banco Mundial dice que será necesario invertir en sistemas de trazabilidad para mantener la participación en el mercado.

“La transición hacia una economía que produce y utiliza menos hidrocarburos aumentará las desigualdades regionales y reducirá la capacidad local para financiar obras de infraestructura. Las regiones productoras de petróleo y carbón reciben regalías, que los departamentos y municipios utilizan para financiar proyectos de infraestructura vial, escuelas y hospitales. Si la producción disminuye, habrá menos recursos para estos proyectos. En general, se estima que para el 2050 la descarbonización mundial costará alrededor del 8,2 por ciento del PIB, a lo que se suman los costos directos derivados del cambio climático”, sostiene el documento.
Algunas políticas a implementar

Si bien hay sobre la mesa muchas estrategias posibles para alinear los objetivos climáticos y de desarrollo de Colombia, el organismo internacional conviene seguir tres principios. En primer lugar, dice que la resiliencia y la capacidad de adaptación requieren de un enfoque que abarque toda la economía y que haga hincapié en la protección de los grupos vulnerables.

En segundo lugar, sostiene que si bien en teoría Colombia podría alcanzar su meta de cero emisiones netas para el 2050, esto requeriría una mejora fundamental a corto plazo en la tendencia de las emisiones.


Deslizamiento de tierra provoca caída de casas en barrio La Manga en Barranquilla por lluvias.

Dice que esto implicaría adoptar drásticas medidas de mitigación: en el 2024 debería limitarse la deforestación a 37.500 hectáreas al año, se deberían establecer sistemas ganaderos sostenibles a un ritmo de 2 millones de hectáreas al año y para el 2030 se tendrían que restaurar unos 5,6 millones de hectáreas de tierra.

Asimismo, el 67 por ciento de los autobuses públicos y el 55 por ciento de los automóviles deberían ser eléctricos (en 2021 ninguno lo era); el 20 por ciento del transporte de carga debería ser ferroviario (cifra muy superior al 7 por ciento registrado en 2021), y la generación de electricidad renovable debería incrementarse un 8 por ciento al año.

Según el Banco Mundial, la mejora en las tendencias de las emisiones requeriría de un gran esfuerzo a corto plazo en materia de políticas. Por ejemplo, señala que en el sector del uso de la tierra, implicaría ampliar la administración y tenencia de esta, así como los derechos sobre ella en los puntos críticos de deforestación; aumentar la eficacia de la aplicación de la ley para frenar la apropiación de tierras, y reorientar el apoyo agrícola hacia la innovación verde.

Para el sector del transporte indica que las prioridades consistirían en alentar la adopción de vehículos eléctricos ampliando la infraestructura de carga y los incentivos económicos, y ejecutando todos los proyectos de transporte público, transporte no motorizado y transporte de carga multimodal que se están tramitando.

Y para el sector energético asegura que resulta prioritario incentivar la electrificación del uso de la energía de los edificios y ampliar la generación de electricidad a partir de fuentes renovables.


La deforestación es una de las causas de inundaciones y avalanchas. La imagen es de Montañita (Caquetá).

En tercer lugar, el informe dice que Colombia debería garantizar una transición justa en el contexto de la descarbonización nacional y global, haciendo hincapié en la protección de las poblaciones más vulnerables y expuestas.

Esto aplica especialmente a los trabajadores de los sectores del carbón y del petróleo, cuyos empleos y economías locales circundantes, respectivamente, estarán en riesgo. Igualmente, se tendría que aplicar a los pueblos indígenas y las comunidades locales que viven en áreas geográficas de importancia estratégica para la contención de la deforestación.

“La acción climática necesaria para que Colombia logre sus objetivos tendrá costos considerables, pero no inalcanzables; dichas inversiones, además, también generarían beneficios económicos. Un paquete integrado de inversiones para promover la resiliencia y la neutralidad en las emisiones de carbono para 2050 requeriría 92.000 millones (en valor presente de 2023) en inversiones adicionales con respecto a un punto de referencia que no incluye objetivos climáticos”, asegura el Banco Mundial.

Adicional a ello, asegura que el aumento de la resiliencia climática y la descarbonización reducirían la contaminación del aire, la congestión del tráfico y la vulnerabilidad a las fluctuaciones en los mercados globales de energía, lo que generaría 7.000 millones de dólares en beneficios económicos para el 2050.

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