miércoles, mayo 06, 2020

Menor ocupación ¿por qué creció la inactividad y no el desempleo?

En marzo,1,6 millones de personas perdieron su trabajo y la tasa ascendió hasta el 12,6%. 


De total de los casi 1,6 millones de empleos destruidos durante marzo, por sexo, las mujeres fueron las más afectadas. 

El Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) dio a conocer ayer los datos del mercado laboral correspondientes a marzo, cifra que si bien no recogió todo el impacto del confinamiento, empezó a dar algunas luces del deterioro del empleo en el país debido a la coyuntura.

Para el mes pasado, la tasa de desempleo se ubicó en 12,6% en el total nacional, la más alta para marzo desde 2009, cuando fue de 12%. En este periodo, casi 1,6 millones de personas dejaron de estar ocupadas, pues en marzo del año pasado había 22,1 millones de ocupados, dato que cayó a 20,5 millones durante el mismo periodo de 2020. 

Para Luis Fernando Mejía, director de Fedesarrollo, los 1,6 millones de empleos perdidos en marzo significan una caída de 7,2%, “la más alta en lo corrido de esta década (y de este siglo”, dijo en Twitter.

Ahora bien, según explicó Juan Daniel Oviedo, director del Dane, “debido a que los hogares se encuentran confinados en sus viviendas y existen restricciones a la movilidad, buena parte de esa población ocupada que disminuyó entre marzo de 2020 y de 2019 no pasa automáticamente a la desocupación sino que entra a la inactividad”.

Con base en esto, vale decir que la población inactiva (que no están trabajando, ni buscando empleo) en el total nacional creció en casi 1,8 millones, pasando de 14,4 millones a 16,2 millones en marzo de 2019 al mismo mes de 2020, respectivamente. 
Por su parte, el número de desocupados se incrementó en 287.000, en el periodo en mención, lo cual hizo que la cifra del mes pasado cerrara con 2,96 millones de desempleados respecto a los 2,68 millones de marzo de 2019. 

Pero, ¿por qué si se destruyeron casi 1,6 millones de empleos creció más la inactividad que el desempleo? Además de lo que comentó Oviedo previamente citado, Jaime Tenjo, director del departamento de Economía de la Jorge Tadeo Lozano, explicó que “eso es efecto de que esto fue una cosa que nos cogió a todos por sorpresa (...) el Gobierno dijo que vamos a cuarentena e inmediatamente muchas empresas cerraron y muchas personas que son trabajadores por cuenta propia e independientes tuvieron que parar.

Cuando el Dane llega a hacer las encuestas, lo primero que pregunta es si ha hecho algo para conseguir empleo y en una o dos semanas no se había hecho nada sobre eso”.

Respecto a qué significa que gran parte de las personas que dejaron de ocuparse hubieran pasado a la inactividad, Oscar Becerra, docente de la Facultad de Economía en Los Andes, señaló que esto quiere decir que el impacto sobre el empleo es más grande de lo que la tasa de desocupación está reflejando. 

“Dada esta coyuntura, es importante ver la tasa de ocupación (ocupados/población total, que evita el efecto de la contabilidad de inactivos versus desocupados). Así, este indicador cayó cerca de 5 puntos porcentuales, de 56,4% a 51,7%. Tenemos efectos fuertes en destrucción de empleo, sin lugar a duda es una señal de que el impacto económico sobre la producción nacional y el bienestar de muchos colombianos va a ser considerable”, añadió Becerra.

De acuerdo con Sergio Peláez, profesor de la Universidad del Rosario, “lo más probable es que en mayo muchas de esas personas (inactivas) ya se van a empezar a pasar a la población económicamente activa y eso significa que los datos de desempleo sí van a ser mucho más grandes en ese mes”.

Con base en lo anterior, explicó que hoy en día el mecanismo de fluidez del mercado laboral está roto, pero que una vez la economía retorne a su tejido productivo normal donde la gente puede salir a buscar trabajo y las empresas a contratar, dichos datos de inactividad cambiarán dado que es una situación de corto plazo. 

Para Juan Carlos Guataquí, experto en temas laborales, uno de los retos que trae el repunte de la inactividad está relacionada a cómo apoyar a o financiar sus ingresos. En esta línea, afirmó que se deben tener garantías de desempleo que cobijen a una mayor parte de la población pues, en Colombia, “solo los cesantes formales tienen acceso a seguro de desempleo”.

LO QUE SE AVECINA EN EL MERCADO LABORAL

Dado el nivel de destrucción de empleo en marzo, el cual solo tuvo un poco más de una semana en confinamiento, en palabras de Becerra, más adelante “va a ser un panorama complicado, el mes de abril tendrá una mayor destrucción de empleos y la tasa de ocupación seguirá a la baja”.

Para Peláez, en todo el segundo trimestre del año las tasas de desempleo van a ser muy altas, diferente a estos meses de marzo y abril que nos tendrá con una amplia inactividad. 

MUJERES: LAS MÁS AFECTADAS DEL DESEMPLEO EN MARZO

De total de los casi 1,6 millones de empleos destruidos durante marzo, por sexo, las mujeres fueron las más afectadas, pues 863.000 perdieron su ocupación respecto a 721.000 hombres. 

Según explicó Iván Jaramillo, director del Observatorio Laboral de la Universidad del Rosario, en el contexto de la política de aislamiento preventivo obligatorio, existen tres efectos principales en materia de género que dificultan el cierre de la brecha en el mercado laboral: la sobrecarga de trabajo no remunerado, el aumento de la violencia intrafamiliar y la pérdida de ingresos por el cierre de sectores económicos con amplia participación femenina. 

Por lo anterior, Jaramillo plantea que se hagan más campañas de sensibilización sobre repartición de tareas de cuidado y trabajo doméstico para que haya una distribución equitativa.



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